El término Románico aparece en el siglo XVIII con un contenido filológico, al denominar así a las lenguas modernas europeas por su vinculación al latín (lenguas romances). La historia del Arte aprovechó esta misma denominación para poner de relieve el carácter “romance” de la arquitectura de los siglos XI y XII frente a la arquitectura gótica, de carácter germánico.
Este nuevo estilo comenzará enEuropa a finales del siglo X y alcanzará su esplendor durante los siglos XI y XII. Durante estos siglos, toda la Europa cristiana, se expresa a través del Románico. Por ello, será considerado como la primera manifestación artística de carácter internacional que se desarrolla en Europa desde la caída de Roma, ya que impone un lenguaje artístico conuna cierta homogeneidad en la Europa cristiana, a pesar de sus particularidades regionales.
El Románico supone, ante todo,la culminación o síntesis de una serie de corrientes artísticas anteriores. En él se amalgaman el arte romano, islámico, bizantino y bárbaro dando lugar al primer estilo unitario que, desde su nacimiento en Francia, se va extendiendo por otros muchos países europeos.

Contexto sociocultural
Hacia el año mil, en Europa occidental comienza una recuperación demográfica, económica y cultural. Los siglos anteriores estuvieron marcados por la expansión del Islam, las guerras, las invasiones de normandos, musulmanes y magiares, y por el espectro del hambre. Pero lentamente se asiste a un resurgir general: se roturan nuevos campos, mejoran los aperos de labranza, la población crece y poco a poco se van repoblando las ciudades, que llevaban siglos semidespobladas. Paralelamente, el comercio se reactiva.

La carismática cifra del año mil, que culmina la décima centuria, no supuso para los europeos de la época los terribles horrores que los textos milenaristas habían descrito para los albores del fatídico año. Una vieja herejía, basándose en el texto apocalíptico de San Juan, había vaticinado que las horribles plagas anunciadoras del fin del mundo se producirían cuando la humanidad cumpliese suprimer milenio desde la venida del Mesías. Hacia 1040, un historiador, el monje Raúl Glaber, nos ofrece este panorama de Europa en el tránsito de un milenio a otro en el siguiente pasaje de sus célebres Historias:
"Transcurrido el año milésimo y cerca de tres más, aconteció en casi todo el universo mundo, pero especialmente en Italia y las Galias, renovarse las basílicas eclesiásticas; pues aunque muchas decorosamente acomodadas, no lo necesitasen, sin embargo, cada comunidad cristiana rivalizaba en mejorar la suya conrespecto a las otras. Era como si el mundo, sacudiéndose a sí mismo y despojadode vejeces, se impusiera la vestidura blanca de sus iglesias: catedrales, monasterios y ermitas trocaron por otras mejores los fieles".


Si al apocalíptico anuncio herético unimos esta visión beatífica de una humanidad agradecida después del milenio, parece lógica la suposición de la historiografía decimonónica que contemplaba una humanidad atormentada por la desesperanza ante el inexorable advenimiento del fin. También se ha dicho, y dadas las circunstancias sociales referidas es creíble que, desde el punto devista de la cultura material, nos encontremos con un período de crisis. Por todas estas circunstancias, es bastante habitual leer en la historiografía calificaciones tan negativas como las siguientes: siglo de hierro, período de tinieblas o edad oscura. No tenemos ninguna constancia de que las viejas tesis milenaristas hayan tenido el más mínimo eco popular entre la sociedad del siglo X; a lo largo de la Alta Edad Media, de manera muy excepcional y en ambientes intelectuales muy minoritarios, existen algunas referencias a este tema. Ahora bien, sin que se pueda atribuir al apocalipsis milenarista, muerte, desolación y ruina se adueñaron de grandes zonas del territorio europeo. En este sentido, de lo que tendríamos que hablar es de terrores personificados y concretos en el tiempo y en el espacio: normandos, daneses, húngaros y eslavos septentrionales y sarracenos. La decadencia del Imperio carolingio, tras la muerte de Carlos el Calvo, supuso un duro golpe a la seguridad colectiva, por todas partes las fronteras que habíancontenido a los bárbaros se rompieron. Desde mediados del IX, los normandos remontan los ríos asolando el mundo carolingio.


Sin embargo, la décima centuria, que conoció el horror de la muerte, la infertilidadde la falta de creatividad, y la miseria por las carencias más elementales, también representó la aurora de un mundo nuevo. Sin duda alguna esta centuria será el crisol donde se forje una revolución tan trascendente como la del románico. El esfuerzo principal de los edificadores del siglo que encuadra el año 1000 será el de reconstruir las ciudades arruinadas, el de volver a levantar los santuarios devastados. En el campo, se procura repoblar las aldeas,volver a poner en explotación las tierras yermas, talar los bosques. Esta labor restauradora se fundamenta en la estabilidad centralizadora de nuevas monarquías que van desde la restauración imperial con Otón I el Grande, coronado emperador en Roma (962), al establecimiento de los Capetos en Francia (987), pasando por la consolidación y expansión de los territorios de los reinos cristianos de la Península Ibérica. A esta vertebración de unos Estados gobernados por una estable cabeza rectora-estabilidad garantizada por la continuidad de una estirpe real-, habría que añadir dos factores fundamentales en la recuperación económica: una aristocracia feudal que favorece el fraccionamientode la propiedad y la difusión de los monasterios, factores fundamentales en la recuperación económica. A mediados del X, la fundación, dotación o restauración de monasterios se puso de moda otra vez entre la aristocracia y los obispos de la Europa occidental. La actividad de las fundaciones de Cluny y Gorze se extiende por toda Europa propiciando reformas monásticas y litúrgicas, favoreciendo la creación de centros económicos, basados en importantes dominios agrícolas, que permitirán un desarrollo de la construcción y de todas las artes en general.

En este contexto se produce un renacer de la actividad constructiva y artística, que tiene como particularidad su unidad formal en medio de un continente políticamente dividido, pero quemantiene la unidad religiosa entorno al cristianismo. De hecho, este arte proclamaba el triunfo definitivo de la Iglesia, convertida en vínculo básico de los nuevos estados creados en Europa. Es decir, distintos países, enemigos muchas veces, pero unidos en la defensa del cristianismo.
El románico erigió castillos y monasterios pero su principal creación fue el nuevo edificio de la iglesia, que subordinaba toda manifestación artística-arquitectura, escultura y pintura- al servicio de a gloria de Dios y al mantenimiento del feudalismo.

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Catedral de Santiago de Compostela

San Martín de Fromista


PRESENTACIÓN


Pinturas de San Clemente de Tahull

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